¿Necesito adelgazar?
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¿Necesito adelgazar?

¿Necesito adelgazar?

Cada año, en determinadas fechas, las consultas se llenan de personas con sobrepeso que acuden para que les ayudemos a perder esos quilos que han acumulado… después de las Navidades, por ejemplo; y forma parte de esos propósitos que solemos hacer para el año nuevo: adelgazar, apuntarse a un gimnasio, mejorar el nivel de inglés… Otro momento en que surge la necesidad de perder peso es antes del verano. Es lo que la prensa –utilizando un lenguaje bélico, quizás porque sabe de la dificultad que entraña o quizás como reflejo de la sociedad guerrera en la que vivimos- llama ‘operación bikini’.

¿Necesito adelgazar?

Este pequeño detalle es, en realidad, importante, porque nos sitúa en un estado de lucha en contra de… los quilos de más, en este caso. Sin tener en cuenta de que esos kilos de más también son parte nuestra, y que la lucha se convierte en una lucha contra nosotros mismos. Esos kilos de más son producto de una evolución de nuestra especie, que hizo que aquellos seres primitivos que lograron acumular algo de grasa, sobrevivieran; por tanto, no son ‘el enemigo’ sino herencia evolutiva. El problema surge cuando las condiciones de vida cambian tan drásticamente hasta llegar al momento actual, en el que la nevera está surtida permanentemente, el gasto energético para conseguir alimento es mínimo, y el sedentarismo es la norma. En estas condiciones, el acúmulo de grasa pasa, de ser elemento de supervivencia, a ser promotor de enfermedad.

Para evitar esto, podríamos volver a las condiciones de vida anteriores y salir a cazar o a recolectar aquello que vamos a comer… pero, evidentemente, esto es inviable. Lo que sí podemos hacer es ajustar la ingesta al gasto, es decir, comer menos, en general; y aumentar el gasto, es decir, movernos más. Somos conscientes de que acabamos de decir algo que todo el mundo sabe… sí, pero que no practican, al menos los que sufren el sobrepeso, por tanto, nos parece lícito recordarlo y hacer hincapié en ello: las dos normas básicas para evitar el sobrepeso: comer menos y moverse más. Así de simple.

 

El alimento se ha convertido, para muchas personas, en una adicción: es fuente de placer y sustituye a otros placeres.

 

Por otro lado, consideramos que el alimento se ha convertido, para muchas personas, en una adicción: es fuente de placer y sustituye a otros placeres. Que sea motivo de disfrute, nos parece bueno, sano y deseable; pero que se utilice como sustituto de otras carencias o como forma de disminuir la ansiedad o el estrés, ya no tanto, puesto que esta no es su función y nos va a llevar a esta situación de sobrepeso.

También sabemos que hay obesidades o sobrepesos que están relacionados con enfermedades, como el hipotiroidismo; o con la ingesta de medicamentos (hay muchos fármacos que producen retención y colaboran con la obesidad).

Lo cierto es que, entre las personas que acuden por este problema, encontramos a muchas que llevan ‘toda la vida a dieta’ y aún así, siguen manteniendo su sobrepeso y tienen grandes dificultades para adelgazar, puesto que el día que se salen de ella, engordan todo lo que habían perdido. Esto es frecuente y lógico, puesto que, por una parte, nuestro organismo sabe adaptarse a lo que recibe y con ello tiene que gestionar su metabolismo, el día que recibe de más, guarda para el futuro. Por otra parte, el metabolismo de las personas con exceso de grasa es más lento que el metabolismo de las personas con abundante masa muscular.

En cuanto a las dietas, como sabemos en el mercado hay infinitas variables:

  • Dietas proteinadas, que suprimen casi totalmente los hidratos de carbono y las grasas
  • Dietas con aminoácidos, menos agresivas que las anteriores
  • Dietas hipocalóricas o las variables disociadas, en las que no se mezclan los distintos tipos de alimentos.

Todas ellas funcionan, todas son útiles en un momento puntual, cuando el/la paciente necesita un empujón para iniciar la pérdida, pero tienen que ser consideradas así, como una ayuda inicial, porque el objetivo es que se eduque en algo tan importante como es su propia nutrición, y que en el futuro no precise nuevamente iniciar otra dieta.

Hechas estas consideraciones preliminares, por nuestra experiencia y por toda la literatura que hay al respecto, podemos afirmar que tenemos recursos que pueden ayudar mucho a las personas que se encuentran en esta tesitura.

En nuestra próxima entrada en el blog les contaremos algunos de ellos.

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